A partir de este lunes 23 de marzo, el gobierno de Estados Unidos iniciará el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país, como parte de una medida de emergencia para enfrentar retrasos y largas filas en los controles de seguridad.
La decisión surge en un contexto de escasez de personal en la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), lo que ha generado demoras significativas en distintos aeropuertos, afectando a miles de viajeros.
De acuerdo con reportes oficiales, los agentes de ICE no sustituirán a los funcionarios de la TSA ni estarán a cargo de los controles de equipaje o pasajeros. En cambio, su función será brindar apoyo logístico y operativo en áreas específicas de las terminales, con el objetivo de liberar personal especializado para las tareas de inspección.
Entre las labores asignadas se incluyen vigilancia general, control de accesos y asistencia en la organización del flujo de pasajeros. La medida ha sido presentada como temporal mientras se normaliza la situación operativa en los aeropuertos.
No obstante, el anuncio ha generado preocupación entre organizaciones civiles y defensores de derechos migratorios, quienes advierten que la presencia de agentes de inmigración en estos espacios podría generar temor entre viajeros, especialmente dentro de comunidades migrantes.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado en qué aeropuertos comenzará el despliegue ni cuánto tiempo permanecerá en vigor la medida.
El desarrollo de esta estrategia ocurre en un momento particularmente sensible para el sistema aeroportuario estadounidense, que enfrenta presiones tanto por la alta demanda de viajes como por limitaciones de personal en áreas clave de seguridad.

